Qué es la innovación y cómo hacerla realidad en las empresas

Qué es la innovación y cómo hacerla realidad en las empresas

La idea nos encanta pero es imposible implantarla en nuestro producto... Así de directa y de dura es la situación de la mayoría de empresas (por no hablar de la innovación en las Pymes españolas).

Llevo más de dos décadas dedicándome al diseño de producto y la innovación, he trabajado para multinacionales y pequeñas pymes y hablar de innovación en el contexto de las empresas en España suele ser algo parecido a un quiero y no puedo corporativo que, a la larga, provoca una pérdida de capacidad competitiva en el mercado que lo único que hace es lastrar la capacidad productiva y de aportar valor de las empresas. Pero, no todo son malas noticias, en un contexto en el que la innovación no es el pan nuestro de cada día de las empresas, aquellas que deciden arriesgarse e innovar (por poco que sea) tienen, sin ningún género de dudas, una ventaja competitiva ya no a nivel internacional, si no a nivel nacional dentro del territorio.

¿Qué es la innovación?

Si nos ponemos formales, la innovación se describe como el proceso de transformar ideas, conocimientos o invenciones en productos o servicios nuevos o significativamente mejorados. Su característica fundamental es que debe generar valor y ser implementada con éxito en el mercado, en la sociedad o en las empresas.

Esta descripción en la que creo que estaremos de acuerdo la mayoría y que parece tan sencilla de entender, no es tan obvia cuando queremos llevar la innovación al entorno empresarial donde, los objetivos de negocio se priorizan por encima de todo, donde las personas tienen emociones, donde los gestores de esas personas están encorsetados y donde podría dedicar un post entero a todas los motivos que impiden que las empresas tengan un proceso de innovación un poco más friendly. Dicho esto, voy a detallarte los motivos más generalizados por los que no se innova en las empresas.

¿Porqué no se innova en las empresas?

Este es el elefante en la habitación. Da igual el foro en el que trates esta converasción que todos están más o menos de acuerdo en que la innovación es clave para la evolución y la mejora de los resultados de las empresas pero... (porque siempre existe un PERO) seguimos sin tener una filosofía de innovar bien implantada en las empresas y, en mi opinión, los motivos que he ido encontrando son los siguientes:

Miedo a innovar

A medida que trato el tema con más y más personas acabo llegando siempre a la misma conclusión. El mayor problema a la hora de innovar es el miedo.

La innovación genera incertidumbre y, seamos honestos, no todas las personas y perfiles profesionales están preparados y formados para saber navegar en terrenos de alta incertidumbre. Más si cabe cuando tienes una serie de KPIs y objetivos que suelen primar las soluciones a corto plazo sobre soluciones con una visión a futuro.

Siempre pongo un ejemplo sencillo a este respecto. En los dos mil, en el boom de internet, si ibas a cualquier tienda de barrio a decirle que necesitaba una web para su negocio la respuesta más respetuosa que te podías encontrar era algo así como "a mí me ha ido bien así, no hace falta cambiar nada". He vivido de primera mano como, empresas pequeñas bastante exitosas en su nicho, perdieron toda su capacidad competitiva y su negocio por el miedo a lo que en su día era una innovacción, algo que hoy consideramos tan simple y necesario como hacerse una página web.

Falta de formación y conocimiento para innovar

Independientemente del ámbito de la vida en que te encuentres, el miedo se combate con conocimiento. A más formado estés en una temática concreta más herramientas tendrás para poder afrontar los problemas que te encuentres dentro de esa temática.

No son pocas las ocasiones durante mi carrera en que me han venido con un reto o problema que nadie sabía cómo solucionar y mi respuesta siempre ha sido la misma "No se por dónde empezar pero me lo estudio y vamos viendo". Todos, y digo bien, TODOS (las personas y las empresas) tenemos que aprender a asumir, en primer lugar, ese miedo a la incertidumbre que provoca la innovación y, en segundo lugar, formarnos en el área que sea necesario para poder abordar los retos que nos propone la innovación dentro de un negocio.

Sin formación y conocimiento la innovación la innovación es una cueva muy oscura y profunda muy difícil de transitar.

En la innovación no sólo valen las ideas creativas

A un arriesgo de tirar piedras contra mi propio tejado, esto es una realidad que ha espantado a muchos de la idea de innovar en sus empresas. Las ideas creativas molan mucho pero no tienen porque generar un impacto en un negocio.

A lo largo de mi carrera me he cruzado con profesionales de todo tipo, algunos más creativos, otros más metódicos y otros más ejecutivos y, si algo he aprendido, es que el perfil necesario para innovar en cualquier empresa no tiene porque ser el mejor en ninguna de esas áreas específicas pero, si que tiene que ser una persona con un equilibrio entre la creatividad, la metodología y la capacidad para ejecutar las ideas.

No quiero extenderme mucho en este punto ya que tengo un post que habla sobre como detectar buenas ideas (que te invito a leer) pero, en resumen, las ideas innovadoras no tienen porque ser las más creativas si no un compendio entre creatividad e impacto real en los objetivos de negocio.

Devaluación del valor de la innovación

No son pocas las ocasiones en mi carrera en las que, cuando llego con una solución al problema o reto detectado la gente se queda mirando con cara de "pero esto es obvio". Y no les juzgo, la innovación adaptada a las empresas muchas veces requiere de algo tan poco común como el propio sentido común.

La innovación debería de aportar soluciones sencillas adaptadas a problemas complejos no generar más complejidad a un entorno ya complejo de por si. Por paradójico que pueda parecer, la innovación en ocasiones surge de la sencillez y, cosas tan "obvias" como digitalizar un proceso, eficientar una manera de hacer las cosas o, solucionar de una forma sencilla un problema, se ven como soluciones poco innovadoras cuando en el fondo, este tipo de soluciones, suelen ser el punto de partida de una innovación mayor.

No me voy a llevar el ejemplo a un tema personal (que tengo muchos y muy curiosos), simplemente te invito a que reflexiones sobre Steve Jobs y el lanzamiento de su primer Iphone. En el fondo Steve Jobs NO INVENTÓ NADA.

Sintetizándolo mucho, lo que básicamente hizo Steve fue conectar diferentes soluciones existentes para crear un nuevo producto o servicio que, paradójicamente, consideramos una de las mayores invenciones de nuestra era moderna pero spoiler, los teléfonos con conexión a internet y táctiles ya existían antes del Iphone y de esa histórica presentación del primer Iphone.

No valorar a las personas innovadoras

Unido al punto anterior, no se suele valorar ni fomentar a las personas innovadoras. Unas veces porque aportan esas soluciones "obvias" que comentaba en el punto anterior, otras veces porque esa obviedad no nos parece que vaya a marcar la diferencia en nuestro negocio y, en muchas ocasiones, por temas de gestión emocional dentro de los equipos, que si este me va a quitar el puesto o tonterías de este estilo hacen que las personas innovadoras sean relegadas a un segundo plano, no se les da la visibilidad suficiente o simplemente otros se aprovechan de sus propuestas para crecer en las organizaciones.

La innovación tiene mucho de método pero también mucho de capacidades personales y de gestión emocional de cada uno consigo mismo y con el resto. Por duro que suene, hay personas que no están preparadas para innovar. De hecho, muchas de estas personas viven de colgarse medallas sobre las ideas de otros lo cual, suele ser el pan para hoy y hambre para mañana de la innovación corporativa ya que, el no haber vivido el proceso de concepción de una idea hace que en el corto plazo estas personas puedan tener una gratificación pero, en el largo plazo, esas ideas tienden a morir de forma irremediable haciendo mucho daño a nivel corporativo en las empresas ya que, esos suelen ser los casos de NO ÉXITO que dejan una huella difícil de borrar y que hacen que las empresas no apuesten por la innovación.

¿Cómo innovar en mi empresa?

Y aquí ya paro, ya hemos hablado suficiente de las razones por las que no se innova en las empresas. Pero entonces ¿cómo puedo innovar en mi empresa? y, más allá de eso, ¿cómo puedo hacer que la innovación sea un proceso sostenible dentro de mi empresa?

Es en este punto que, si no lo conces, te tengo que hablar mínimamente del rol del Diseñador de Producto. Sin ánimo de extenderme mucho, un diseñador de producto puede ayudarte a innovar en tu empresa porque es experto en la detección y análisis de problemas con una visión 360º de la problemática dentro de cualquier sector y tiene la capacidad para poder plantear soluciones sencillas en todo el proceso, aportando valor en cada paso del camino de la construcción de cualquier producto o servicio.

No han sido pocos los proyectos de innovación que me ha tocado concebir y gestionar en mi carrera y, si tuviera que sintetizar en tres conceptos clave la mejor forma para innovar en cualquier empresa serían:

  1. Tener una visión clara de producto
  2. Un roadmap para llevar a cabo tu idea innovadora
  3. La paciencia suficiente para innovar paso a paso

Pero para que estos tres conceptos no queden aquí como algo vago y, dado que el diablo está en los detalles y el humo en este sector ha dejado una estela negativa muy alargada, iremos paso a paso viendo los detalles de estos puntos que tengo detectados como necesarios y fundamentales para innovar en cualquier empresa.

Construye una visión de producto para innovar

Si no sabemos hacia donde tenemos que dirigirnos nos perderemos en el camino. Tan simple como esto. La visión de producto es lo que permite a cualquier equipo tener un faro que le ayude a saber hacia donde dirigirse para poder tomar decisiones en el camino.

Tener una visión clara de porque y para qué quieres innovar en tu negocio hace que el proceso sea mucho más metódico, dirigido y, fundamental, MEDIBLE. Porque si, la innovación tiene que ser medible, si no eres capaz de contrastar tu idea con datos lo que puedes estar planteando es más una fumada gorda que una idea que resuelva un problema y aporte valor real al negocio.

Además, mediante una buena gestión en el diseño de producto, no tienes porque perder ni un ápice de creatividad o disrupción en lo que tu idea aporta al mercado.

El roadmap de la innovación

No son pocas las ocasiones en que los equipos de innovación no tienen un roadmap. Parece que la innovación surge poco menos de la inspiración divina y que los equipos de innovación tienen carta blanca a la hora de prolongar los tiempos de desarrollo de cualquier idea.

La innovación, para que sea válida para las empresas requiere de un roadmap en el que tu solución, por disruptiva que pueda parecer (esa es tu visión de producto) tiene que ser capaz de entregar valor en el proceso de implementación.

La innovación puede prometernos la luna pero, a nadie se le escapa, que necesitamos comer todos los días. Saber lidiar con una visión a largo plazo que posicione tu negocio como un disruptor e ir entregando valor en el proceso de innovación con cada entregable es un auténtico arte que no cualquier profesional es capaz de gestionar.

Es por esto que, tener un roadmap con hitos y con una innovación más incremental (aunque la visión sea disruptiva) suele ser la clave para una innovación exitosa y sostenible para cualquier empresa.

La innovación necesita ir paso a paso

Hagamos un poco de historia-ficción. Cuando el ser humano inventó la rueda seguro que había alguno que ya visionaba el moverse de el punto A al punto B de una forma mucho más rápida y, a la vez, esa misma persona no podía llevar a cabo su idea porque no existía la rueda.

A lo que me refiero con este ejemplo tan tonto es que, la innovación en muchas ocasiones requiere de que ciertos pasos o que haya condiciones y criterios se cumplan antes de poder construir nuestra visión futura.

Es decir, sin la rueda, no se pueden inventar los carruajes. Por lo que, aunque nuestra visión aporte valor al negocio y a los usuarios, nos encontraremos con problemas no resueltos a los que tenemos que aportar solución y, es por esto que es honesto reconocer (y anticipar en la medida de lo posible estos problemas) para definir hitos dentro de ese  roadmap que nos permitan ir construyendo y aportando valor en el proceso en el proceso de nuestro negocio.

👉 Experiencia Personal: Sin querer entrar en detalle de ningún proyecto concreto, no son pocas las ocasiones que me encuentro en que los proyectos propuestos mueren no porque no aporten valor, ni tampoco porque la cuenta de resultados de la empresa no vaya a mejorar si no porque nadie está dispuesto a asumir que la innovación no es magia y que depende de tener a un equipo trabajando en muchas pequeñas soluciones que hagan posible que esa visión de producto se cumpla.

Innovar requiere de un método y cultura corporativas

Como habrás visto a lo largo de este post, innovar en cualquier empresa requiere no sólo de método si no de un cambio cultural en las corporaciones.

El corto-placísmo suele ser el enemigo habitual y la sentencia de muerte de la innovación corporativa. Pretender de la innovación resultados inmediatos elimina de la ecuación la capacidad que tienen los equipos o las personas innovadoras para detectar problemas y plantear soluciones creativas.

Por otro lado, las ideas no son nada si no hay un negocio que las sustente y un camino de evolución en el que puedas ir aportando valor en el proceso de innovación de cualquier empresa. Es por esto que el diseño de producto es una disciplina clave en las empresas a la hora de innovar, ya que tiene infinidad de herramientas que permiten desde la detección de problemas al plantemiento de soluciones creativas siendo capaz de medir cada paso para aportar certidumbre a todo el proceso de innovación.

Además, no quería finalizar este post sin hacer un guiño a la Inteligencia Artificial ya que, a día de hoy un buen uso de la IA en las empresas puede eficientar mucho los procesos de innovación de las empresas ya que puede ser aplicada desde la parte de formación, investigación, prototipado e incluso ejecución de las ideas.

¿Qué se necesita para ser innovador?

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2026-06-23
David Muñoz Guardia
David Muñoz Guardia
Experto en Diseño de Producto e Innovación con más de 20 años de experiencia, aplicando el Design Thinking y la creatividad para lograr resultados de negocio.

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