¿Qué es el Design Thinking? La metodología y las fases que te harán innovar en tu negocio
El Design Thinking es mucho más que una metodología de diseño creada para diseñadores. De hecho, a mí me gusta decir que el Design Thinking va más allá y es, para mí, una filosofía que propone una forma de pensamiento enfocada en la creatividad y en la que, a través de la empatía, podrás resolver problemas complejos de una forma sencilla permitiendo a los equipos de trabajo y las empresas que abrazan esta metodología aportar valor en todo el ciclo de vida de creación de productos y servicios, impulsado por la innovación y el desarrollo de soluciones efectivas en una amplia variedad de contextos.
Pero bueno, más allá de mi visión, en este post voy a intentar explicarte qué es el Design Thinking, cómo funciona y por qué es una herramienta que deberías de considerar si buscas innovar, revolucionar un negocio consolidado, montar una startup con tus amigos, evolucionar tu producto o, incluso, eficientar los procesos de tu negocio.
¿Qué es el Design Thinking?
Como te decía, el Design Thinking está concebido para centrarse en la resolución de problemas complejos por y para las personas y pone especial énfasis en la investigación, la empatía, la colaboración, la experimentación y el planteamiento de soluciones sencillas adaptadas a las realidades tanto de los usuarios como del negocio.
Esta metodología (que a título personal considero casi más una filosofía de trabajo) se basa en la idea de que para encontrar soluciones concretas a los retos con los que nos topamos en el día a día de cualquier negocio hay que tener la capacidad de aportar soluciones creativas y, para ello, es fundamental comprender a fondo las necesidades y perspectivas de las personas involucradas. Además, para poder aplicar el design thinking en cualquier proyecto o empresa hay una serie de fundamentos y principios que te detallo más adelante que hace de esta forma de trabajo algo único y efectivo para cualquier negocio.
¿Para qué sirve el Design Thinking?
Esta metodología surgió en Silycon Valley y se lleva aplicando a nivel empresarial desde los años 80 en una amplia variedad de contextos:
- Diseño de productos y experiencias de usuario.
- Desarrollo de servicios y procesos empresariales.
- Resolución de problemas complejos.
- Innovación en empresas y startups.
- Diseño de estrategias de marketing y comunicación.
- Mejora de la educación y el aprendizaje.
- Diseño de políticas públicas centradas en el ciudadano.
Empresas innovadoras que conoces y forman parte de tu día a día como Apple o Airbnb se han creado aplicando el design thinking a la hora de construir sus productos y servicios.
Pero no sólo empresas tan reconocidas y tecnológicas han utilizado esta metodología. Otras como pueden ser La Opera de San Francisco o El hospital de niños de Pittsburg también han innovado gracias al Design Thinking.
¿Cuáles son las fases del Desing Thinking?
Si esperas del design thinking una metodología que proponga un proceso lineal te diré que no suele ser lo habitual. Como te decía anteriormente, el Design Thinking es casi más una filosofía de trabajo que una metodología y, es por esto, que aplicar esta filosofía en cualquier ámbito de un proyecto o empresa suele marcar la diferencia entre las empresas innovadoras y las que no lo son.
Pero, más allá de mi visión romántica sobre el Design Thinking, si que, como metodología, tiene una serie de etapas y fases que se tienen que ir cubriendo en el camino de detectar los problemas y proponer soluciones a dichos problemas que te detallo a continuación:
Investiga y empatiza con tu público
La investigación y la empatía con nuestro público es, sin duda, la mayor fuente de inspiración posible de cara a plantear soluciones creativas e innovadoras para cualquier mejora de un producto, detección de una oportunidad de negocio o emprendimiento.
El primer paso del Design Thinking es ponerse en los zapatos de las personas para las que se está diseñando ya que, esto, nos ayudará a comprender sus problemas, expectativas, necesidades, deseos ocultos y/o desafíos. En este sentido, es fundamental entender ¿para quién vamos a construir nuestra solución?
No son pocos los proyectos en los que, si te le preguntas a tu equipo para quién están construyendo las soluciones descubres que tus colaboradores no tienen claro su público objetivo. Si no nos hacemos esta pregunta, será bastante complicado ponernos en los zapatosde esas personas para poder proponer soluciones concretas que les aporten valor. Es por esto que saber cómo entrevistar a tus usuarios es fundamental para poder empatizar con ellos.
Además, la falta de empatía con nuestros clientes provoca de manera indirecta que no podamos evaluar de una forma objetiva si nuestra solución está mejorando la vida de nuestros usuarios y, de hacerlo, cuál es el impacto real y medible de nuestra solución.
Si no sabes cómo empatizar con tus usuarios no te preocupes ya que el design thinking propone herramientas como los mapas de empatía que, básicamente, plantean una manera estructurada de canalizar toda la información que recojas de tus usuarios. Coloca al usuario en el centro y recaba información sobre ¿qué dicen? ¿qué hacen? ¿qué oyen? o ¿cómo piensan? y extrae los resultados de toda esa información que has recopilado.

Definición del problema
Una vez hayas empatizado con tus usuarios es muy importante que seas capaz de definir y estructurar los problemas que hayas detectado de una forma clara y precisa. Seamos honestos, convertir cualquier idea en realidad, aportar soluciones simples a problemas complejos o innovar en cualquier ámbito es un deporte de alto riesgo ya que, los problemas, surgen a cada paso que damos. Es por esto que, una buena definición y estructuración de todos los problemas detectados es fundamental para que la frustración y el caos no se apoderen ni de ti ni de tu equipo.
Es por esto que la definición y estructuración de problemas es una parte del proceso que no deberías de obviar. Ten en cuenta que, en base a cómo definas el problema, las soluciones que aporte el equipo que esté trabajando en la solución van a ir orientadas en una dirección u otra. Te explicaré esto tirando un poco de historia.
Una de las frases más célebres de Gerarld Ford (fundador de Ford Motor Company en 1903) fue "Si le hubiera preguntado a la gente qué quería, me hubiesen dicho que caballos más rápidos".
A poco que analices la frase verás que, el problema que detectó el señor Ford era que el problema real que subyacía en la gente era que querían poder desplazarse de un sitio a otro en menos tiempo pero, debido a la realidad de la época, la forma de transmitir su necesidad era sobre algo conocido "caballos más rápidos".
Definición de los retos de diseño
Aunque no mucha gente habla de este punto en la metodología del design thinking, en mi experiencia personal de más de veinte años dedicado al diseño de producto y la innovación, es fundamental que una vez que tienes detectados los problemas, sepas definir retos de diseño asociados a cada problema.
La definición del reto es el aspecto más importante de cara a poder proponer ideas que solucionen los problemas detectados. Ten en cuenta que dependiendo de cómo definas el reto marcarás la línea de pensamiento para la siguiente fase del design thinking, la de ideación.
Una buena definición de los retos de diseño permitirá, casi por arte de magia, que tú mismo o todo tu equipo de colaboradores os volváis mucho más creativos. Aquí el truco está en saber hacer buenas preguntas que activen tu mente en la búsqueda de la inspiración y de soluciones a los problemas detectados.
Siguiendo con el ejemplo del señor Gerald Ford y te mostraré dos formas diferentes que se me ocurren de definir el reto que pretendía abordar Don Geraldo:
- ¿Cómo podemos hacer que los caballos corran más?
- ¿Cómo podemos hacer que la gente llegue más rápido a los sitios?
Dejo a tu criterio cuál de estas formas es la más oportuna a la hora definir el reto... pero, lo que te quiero transmitir es que, en esencia, el cómo definas el reto es uno de los activos estratégicos más importantes en todo lo que tiene que ver con el Design Thinking y el diseño de productos y servicios ya que, ese reto marcará el camino de tu proyecto y de tu visión de producto, por lo tanto no lo subestimes.
Ideación y creatividad
Sin lugar a dudas esta es la fase divertida del proceso. Aquí es donde hay que ser creativos a la hora de aportar soluciones al problema detectado y al reto planteado. En esta fase tienes que permitirte soñar, aquí es donde surgen las ideas y tendrás que proponer soluciones a los problemas y retos detectados en las fases anteriores.
Volviendo al ejemplo de Gerald Ford, me gustaría estar en tu mente y saber si has decidido ponerle alas a los caballos o crear un motor de combustión, cubierto por una carrocería y dirigido por un volante conectado a cuatro ruedas, pero esta es la fase en la que tienes que permitirte a ti y a tu equipo soñar un poco y plantear soluciones al problema.
Ya sean brainstorming o workshops especializados, existen multitud de herramientas y dinámicas que permiten a los equipos de trabajo idear y plantear soluciones de una forma bastante efectiva. Bien es cierto que, saber plantear y guiar estas dinámicas de ideación y creatividad no es una tarea sencilla y suele requerir de bastante experiencia y conocimiento si no quieres que la sesión te deje con una sensación que, por desgracia es bastante habitual, de "fumada gorda de buenas ideas pero irrealizables...". Es por esto que un buen diseñador de producto te puede ayudar a ti y a tu equipo en este proceso de ideación para que, las ideas que se planteen realmente sean algo que se pueda hacer.
👉 Experiencia personal: He guiado muchas sesiones de ideación en mi vida, también he participado de muchas de ellas guiadas por otros y, aunque suene a un poco hater de mi propia profesión, no creo en la idea romántica de que en estas sesiones "Todo vale..." Spoiler ¡NO! no todo vale. Se nos puede ocurrir en una sesión mandar al hombre a la luna pero vivimos en un contexto en el que nuestra empresa no tiene ni el capital económico ni humano para construir un cohete.
Con esto no quiero decir que esa idea haya que descartarla pero, hay que ser profesionales y saber diferenciar lo que son buenas ideas de idas de olla. Los creativos solemos vivir mucho de la ida de olla y permitir al resto que se le vaya aún más la cabeza, pero hay que saber acotar nuestras propias fantasías e idealismo en aras de ser profesionales y construir soluciones, en el camino de cualquier proyecto, que aporten valor. Y, encontrar ese equilibrio entre genialidad y factibilidad de las ideas requiere de mucha experiencia.
Prototipado, testeo y pruebas rápidas
Un aspecto fundamental de Design Thinking es el planteamiento de prototipos que permitan evaluar las ideas de manera rápida. La gran suerte que tenemos a día de hoy es que vivimos en la era de la Inteligencia Artificial donde, cualquier hijo de vecino, con un poco de conocimiento y cuatro prompts bien dirigidos puede construir un pequeño prototipo funcional que permita evaluar la idea tanto a nivel tecnológico como poder exponérsela a un grupo de usuarios para ver si les aporta valor.
El objetivo fundamental de los prototipos es evaluar si lo que nos estamos planteando es lo que quiere el mercado, si tiene sentido que dediquemos recursos a esa solución o si hay retos técnicos en los que no habíamos caído que pueden resultar que nos sea más caro el collar que el perro.
Cuenta la historia que cuando Steve Jobs estaba creando el primer iPod, se obsesionó con que fuese lo más pequeño posible. Al ver el primer prototipo que le plantearon los ingenieros, él no lo veía del todo claro y les instó a reducir las dimensiones del aparato. Los ingenieros, al parecer, no lo veían del todo claro y le comentaron que no era posible hacerlo sin perder funcionalidades.
Pues bien, fue entonces cuando Steve cogió el prototipo y lo tiró a una pecera. Mientras el iPod se hundía, unas pequeñas burbujas empezaron a emerger hacia la superficie a lo que el señor Jobs comentó "Esto son burbujas de aire, lo que significa que hay espacio dentro. Hazlo más pequeño"
No sé si hay que ir ahogando iPods por el mundo, pero de lo que no hay duda es que ese prototipo permitió a Steve y a sus ingenieros aprender muchas cosas.
Iterar continuamente
Y finalmente, itera continuamente, revisita cada una de las fases del proceso y plantea soluciones nuevas basándote en los resultados y descubrimientos que te vayas encontrando en el camino.
Rara vez se da con la solución a las primeras de cambio pero, lo que sí te proporciona el Design Thinking son una serie de herramientas y una mentalidad que te permite refinar tus ideas hasta dar con la clave que haga que tu proyecto o negocio funcionen y aporten valor a tus clientes. Si necesitas ayuda para organizar estos aprendizajes, puedes apoyarte en una visión de producto clara que guíe tus iteraciones.
No te obsesiones con que tu idea inicial, según la concibes, será la que funciona a las primeras de cambio. Esto no sucede ni en el 1% de las ocasiones. La experiencia me dice que es fundamental plantar una primera semilla con tu idea pero, por muy bien que hayáis hecho el trabajo en tu equipo, habrá mil y una cosas en las que no hayáis caído en el proceso y que, cuando mostréis vuestro primer MVP al mercado, el mercado os dirá tanto lo bueno como lo malo y, es a partir de ahí, donde tendréis que seguir iterando, refinando vuestra idea o, incluso, generando ideas nuevas en las que no habíais caído durante el proceso y que sois capaces de construir y aportar valor.
¿Por qué necesito un diseñador de producto para aplicar Design Thinking en mi empresa?
El Design Thinking es una herramienta poderosa que fomenta la creatividad, la empatía y la colaboración para solucionar retos complejos en las empresas y encontrar soluciones simples y efectivas que aporten valor al negocio y a los usuarios.

A través de su enfoque centrado en las personas y su proceso iterativo, el Design Thinking ha demostrado ser una metodología versátil que puede utilizarse en una amplia gama de campos y sectores. Ya seas un emprendedor, jefe de proyecto, experto ingeniero o el CEO de tu empresa, el Design Thinking puede ayudarte a desbloquear tu creatividad y abordar problemas de manera innovadora permitiéndote alcanzar tus objetivos y construir valor teniendo en cuenta a tus usuarios.
Pero, necesitas contar con perfiles expertos, como el de un buen diseñador de producto con una amplia experiencia en la gestión de proyectos de alta incertidumbre si quieres que el design thinking sea una metodología que resulte efectiva en tu empresa y no acabe siendo una fuente más de frustración en tu día a día.
